Cuatro novelas con humor para leer de un tirón

No todo lo que se lee tiene que doler. Estas cuatro novelas usan el humor como herramienta —a veces absurdo, a veces británico y seco, a veces tierno— para hablar de cosas bastante serias. Sirven tanto para cortar una racha de lecturas pesadas como para volver a leer por placer.

"Guía del autoestopista galáctico" - Douglas Adams

La Tierra es demolida para construir una autopista intergaláctica y Arthur Dent sobrevive en pijama, con una toalla y muy pocas explicaciones. Adams convirtió una serie radial de la BBC en una de las comedias de ciencia ficción más citadas del siglo XX. El libro avanza a fuerza de digresiones, chistes lógicos y personajes memorables como el robot depresivo Marvin. Es corto, rapidísimo y sorprendentemente filosófico.

"Buenos presagios" - Terry Pratchett y Neil Gaiman

Un ángel y un demonio, demasiado cómodos con su vida en la Tierra, deciden sabotear el Apocalipsis. La novela nació de la amistad entre dos autores muy distintos y se nota: combina la ternura absurda de Pratchett con el gusto de Gaiman por lo mitológico. El humor es constante, incluso en las notas al pie, y el final es más cálido de lo que el tema anticipa. La adaptación televisiva le trajo lectores nuevos, pero el libro sigue siendo más gracioso.

"El diario de Bridget Jones" - Helen Fielding

Bridget anota su peso, sus cigarrillos y sus decisiones cuestionables en un diario que terminó siendo un fenómeno cultural. Fielding partió de una columna de prensa y de Orgullo y prejuicio para armar una comedia romántica que se ríe de su protagonista sin humillarla. Lo que sostiene la novela no es la trama sino la voz: caótica, autocrítica y muy reconocible. Un clásico de los noventa que envejeció mejor de lo esperado.

"La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey" - Mary Ann Shaffer y Annie Barrows

En 1946, una escritora londinense recibe la carta de un desconocido de la isla de Guernsey y termina reconstruyendo la historia de un club de lectura nacido durante la ocupación alemana. La novela está escrita íntegramente en cartas, y esa forma le da un ritmo ágil y muchas voces distintas. El humor convive con episodios duros de la guerra sin que ninguno anule al otro. Es la definición de lectura reconfortante bien hecha.

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